Yute y sisal
Las alfombras de fibra vegetal de yute y sisal no son una alfombra oriental clásica, sino una categoría propia. Robustas, asequibles y con un aspecto naturalmente crudo. Esta página muestra qué diferencia a las dos fibras, dónde tienen sentido y dónde están sus límites.
#Dos plantas, dos fibras
Yute y sisal se mencionan a menudo de un mismo aliento en el comercio, pero son dos fibras vegetales muy distintas. El yute proviene del tallo de la planta del mismo nombre (Corchorus capsularis y olitorius) y se cultiva sobre todo en India y Bangladés. La fibra es más blanda, algo más basta de aspecto y comparativamente económica de producir. El yute está considerado la segunda fibra natural más utilizada después del algodón. El sisal procede de las hojas del agave Agave sisalana, que crece principalmente en Brasil, México y África Oriental. Es claramente más dura, más lisa y más resistente al roce. Ópticamente, el sisal aparenta más calidad; en precio se sitúa entre el yute y la lana.
#Propiedades en comparación directa
El sisal es la fibra más robusta. Su carácter liso y duro encaja mejor las marcas de paso, por lo que el sisal es la elección típica para escaleras, pasillos y recibidores muy transitados. El yute es más suave bajo los pies, resulta más agradable, pero dura menos. Ambas fibras tienen un tono natural cálido, beige o castaño claro, que sin tratar es donde mejor luce. Las dos admiten color, pero el aspecto natural suele ser el argumento de venta. Quien quiera una alfombra de colores muy vivos rara vez recurre a la fibra vegetal. Una restricción importante: ninguna de las dos es adecuada para suelos radiantes con temperatura de impulsión alta, porque con mucho calor y poca humedad simultánea pueden volverse quebradizas.
#Dónde encajan las alfombras de fibra vegetal
Las alfombras de fibra vegetal pertenecen a estancias modernas y de aire natural, en las que se busca un aspecto crudo y honesto. Las viviendas escandinavas y minimalistas, los edificios antiguos con tarima, los recibidores amplios y los estilos rurales se benefician de su estética material sobria. El sisal funciona en escaleras y pasillos. El yute brilla en el salón o en el dormitorio, donde se quiere algo más suave bajo los pies. Lo que ninguna de las dos puede gestionar: la humedad. Las manchas de agua se secan dejando un cerco marcado, en sótanos húmedos las fibras pueden enmohecer y un derrame de vino tinto o té de color suele ser el final de una zona, porque las fibras no se limpian como la lana.
#Cuidado y vida útil
Aspire las alfombras de fibra vegetal con regularidad. La arena y la suciedad actúan en la fibra áspera de forma especialmente abrasiva y acortan claramente su vida útil. No use cabezal con cepillo, sino una boquilla lisa, para que las fibras no se levanten. Evite el agua, ya sea al limpiar o al derramar algo, y absorba en seco de inmediato cualquier líquido. Es posible una limpieza profesional en seco; la limpieza en húmedo, por lo general, no. Con un uso moderado las alfombras de sisal duran de ocho a quince años, las de yute algo menos. A diferencia de la lana, no desarrollan una pátina valiosa, sino que se desgastan a la vista y, llegado el caso, se sustituyen en lugar de repararse.
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