Algodón
El algodón rara vez está arriba, en la cara visible de una alfombra oriental. Está, invisible, en su interior, manteniendo la forma. Lo que hace imprescindible esta fibra, cuándo entró en Persia y qué puede leer en el reverso.
#El algodón como armazón
El algodón está, invisible, en el interior de casi cualquier alfombra anudada: como hilo de urdimbre, tensado a lo largo del telar, y como hilo de trama, que fija transversalmente cada hilera de nudos. Esta construcción invisible mantiene la alfombra en forma, da la tensión necesaria para anudar y decide si la alfombra quedará plana o deformada al cabo de décadas. En unos pocos estilos, los dhurries indios o algunas piezas norteafricanas, también el pelo es de algodón, lo que da una apariencia más plana y fresca. En la alfombra anudada persa, turca y caucásica, sin embargo, el pelo casi siempre sigue siendo de lana o seda.
#¿Por qué precisamente algodón?
El algodón reúne varias propiedades que lo convierten en la solución estándar para la construcción base. Es muy resistente a la rotura, se estira solo de forma mínima y absorbe la tensión del telar de manera uniforme. Frente a la lana, se hila más liso, lo que permite nudos más limpios al anudar. Además, es barato, algo que pesa cuando se trata de las grandes longitudes que requieren urdimbre y trama.
#Cuándo llegó el algodón a la alfombra oriental
El algodón llegó relativamente tarde a la alfombra anudada persa. Solo a partir del siglo XVII estuvo disponible en Persia de forma extendida; antes, los anudadores usaban predominantemente lana como urdimbre. Por eso, en alfombras muy antiguas, por ejemplo piezas del siglo XVIII o de comienzos del XIX, encontrará a menudo una urdimbre íntegramente de lana. Estas piezas son más elásticas que las alfombras anudadas modernas, pero también menos estables: la forma trabaja con el tiempo. En el ámbito turco, el algodón se introdujo aún más tarde en algunos casos, por lo que muchas alfombras anatolias se trabajaron con urdimbre de lana hasta principios del siglo XX. Quien quiera datar una alfombra examina como primer indicio el material de la urdimbre.
#Lo que se lee en el reverso
Dele la vuelta a una alfombra y verá toda su construcción. En una pieza anudada a mano de calidad reconocerá los finos hilos de urdimbre de algodón a intervalos regulares. Entre ellos están los nudos individuales, como diminutos puntos de color, sujetos por las tramas de algodón. Un reverso tosco o irregular, una capa de látex pegada o un tejido de soporte indican que se trata de mercancía a máquina. Fíjese también en los flecos: en una alfombra anudada auténtica son la prolongación de la urdimbre de algodón y, por tanto, inseparables de la alfombra. Los flecos cosidos o pegados son una señal de alarma. En alfombras muy antiguas, el algodón se vuelve quebradizo con el tiempo. Si los hilos de urdimbre parecen frágiles, debería evitar la limpieza en húmedo y dejar que un especialista examine la alfombra antes de cualquier intervención.
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