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Sintéticos

Polipropileno, poliéster, viscosa y acrílico forman la mayor parte de las alfombras de fabricación industrial en el segmento bajo y medio de precio. Esta página explica qué fortaleza tiene cada fibra, si son inocuas para la salud y cuándo el sintético compensa realmente frente a la fibra natural.

#Cuatro fibras sintéticas en la fabricación de alfombras

En el ámbito sintético de la producción de alfombras se encuentra con cuatro fibras dominantes: polipropileno, poliéster, viscosa y acrílico. Se procesan a veces solas, a veces en mezclas. El polipropileno encabeza con diferencia el mercado: se estima que entre el 60 y el 70 por ciento de todas las alfombras de fabricación industrial en los segmentos bajo y medio están hechas de polipropileno o de mezclas con polipropileno. El poliéster aparece sobre todo en alfombras mullidas de pelo alto. La viscosa, vendida a menudo como "seda artificial" o "seda de bambú", imita la seda auténtica. El acrílico se asemeja ópticamente a la lana y se usa con gusto en imitaciones bereberes económicas. Cada fibra tiene sus propios puntos fuertes y sus puntos ciegos.

#Polipropileno: el líder del mercado

El polipropileno es la fibra sintética más habitual en la alfombra porque reúne tres propiedades que necesita un producto de masa: es barata, es resistente al agua y absorbe bien el color. Un derrame de café o vino tinto suele poder eliminarse por completo con agua tibia y jabón suave. El moho es prácticamente imposible sobre el polipropileno, porque la fibra no almacena humedad. Lo que el polipropileno no tiene es elasticidad. Las patas de los muebles dejan marcas permanentes, porque la fibra no se recupera. Con el tiempo, el pelo se afieltra en las zonas más pisadas. Una señal típica es una huella brillante y aplastada justo donde se camina a diario. La vida útil de una alfombra de polipropileno se sitúa, con un uso moderado, entre ocho y quince años.

#Poliéster, viscosa y acrílico

El poliéster es la segunda gran fibra de masa. Es intensa en color, conserva la viveza incluso bajo la luz solar y permite hilos muy voluminosos. Las alfombras shaggy o de pelo alto suelen estar hechas de poliéster. La viscosa es una fibra semisintética de celulosa, que a menudo se vende de forma engañosa como "seda artificial" o "seda de bambú". Brilla con un tono sedoso, resulta fresca al tacto, pero es sensible a la presión y a la humedad. Los cercos de agua apenas se eliminan y la fibra se arruga visiblemente. El acrílico se asemeja a la lana en aspecto y en sensación térmica, pero es menos elástico y se funde a altas temperaturas. Un cigarrillo caído deja un punto de fusión permanente, algo que con la lana no ocurre. El acrílico se trabaja a menudo en imitaciones bereberes económicas, porque imita la sensación de la lana a una fracción del precio.

#¿Son las alfombras sintéticas inocuas para la salud?

La pregunta surge a menudo, porque el polipropileno y el poliéster se obtienen del petróleo. La respuesta corta: una alfombra sintética moderna de producción europea es, por regla general, inocua para la salud, siempre que lleve un sello de sustancias nocivas. Öko-Tex Standard 100 es aquí la referencia consolidada. Garantiza que no se contienen cantidades preocupantes de pesticidas, metales pesados, formaldehído, colorantes azoicos ni ftalatos. Lo que pueda oler en los primeros días después de desembalar suele ser disolvente residual del proceso. Se disipa, tras una buena ventilación, en pocas semanas. Conviene desconfiar de mercancía importada muy barata de terceros países sin sello, porque allí los controles de sustancias son menos estrictos. Al comprar, vale la pena fijarse en Öko-Tex y, en caso de duda, en el estándar GOTS, que certifica además los textiles ecológicos por criterios de cultivo y sociales.

#¿Cuándo merece la pena el sintético y cuándo la fibra natural?

El sintético es la elección honesta cuando la alfombra va a estar muy solicitada, ha de limpiarse a menudo, el presupuesto es limitado y la pieza no tiene que durar generaciones. Comedores con niños y perro, salas de juego, viviendas de alquiler con estancias breves: aquí el sintético tiene sentido. La lana o la mezcla de lana y seda es la opción adecuada cuando el tacto, la regulación climática, la estabilidad de valor y la vida útil pesan más que la facilidad de cuidado. Una solución intermedia son las alfombras de lana robustas de producción moderna, por ejemplo mezclas bereberes o estilos Gabbeh sencillos, que en precio quedan apenas por encima del sintético, pero ya aportan muchas de las ventajas de la fibra natural. El sintético puro en el segmento premium es raro y económicamente poco lógico: quien tiene ese presupuesto sale ganando casi siempre con una alfombra de fibra natural.

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