Símbolos de protección
Muchos motivos de la alfombra oriental no solo cumplen una función decorativa, sino apotropaica. Buscan proteger del mal de ojo, la desgracia, la enfermedad o los espíritus. Esta página presenta los símbolos protectores más importantes y sus raíces culturales.
#Mano de Fátima y ojo
La mano de Fátima (en árabe خمسة, 'chamsa', cinco) es uno de los símbolos apotropaicos más antiguos del Mediterráneo islámico y preislámico. Muestra una mano abierta de cinco dedos, a menudo con un ojo estilizado en la palma. Los cinco dedos remiten en la tradición islámica a los cinco pilares; el ojo protege del mal de ojo.
En la alfombra la mano rara vez se representa de manera realista, sino como insinuación geométrica. Una forma característica es un cuadrado con cuatro prolongaciones laterales, que sugiere la palma y los cuatro dedos. El quinto dedo o el ojo se anudan como punto central.
El ojo en sí, llamado a menudo nazar (نظر), es un símbolo de protección autónomo. Aparece como pequeño dibujo concéntrico en la cenefa o en el campo principal, azul sobre fondo blanco con la pupila negra. Esta combinación de colores no es casual, sino que se corresponde con la tradicional cuenta de vidrio nazar, hoy extendida por toda Turquía e Irán.
#Escorpión y araña
Escorpión y araña parecen a primera vista símbolos desagradables. Sin embargo, en el pensamiento apotropaico resultan eficaces precisamente por eso, porque conjuran el mal que representan. Quien tiene un escorpión en la alfombra se protege de los escorpiones reales y del mal que estos encarnan.
El escorpión aparece estilizado, a menudo como motivo geométrico de bastón con dos pinzas laterales y cola curvada. En piezas nómadas de Irán y Turquía es un símbolo frecuente, sobre todo en las cenefas.
La araña es más rara, pero aparece en piezas del Cáucaso y Azerbaiyán. Suele representarse como estrella de ocho puntas, que evoca las ocho patas. La araña estaba vinculada al destino y a la creación en la tradición persa antigua y bizantina, y su tela se consideraba un espejo del mundo.
#Dragones y animales míticos
El dragón en la alfombra oriental no es la criatura aterradora occidental, sino a menudo un espíritu protector vinculado a la tierra, al agua y a la lucha cósmica. Las primeras alfombras de dragones del Cáucaso del siglo XVII son hoy piezas de coleccionista, con precios alcanzados en subasta muy por encima de las seis cifras.
El dragón rara vez se representa de forma naturalista. En la alfombra de dragones clásica aparece como criatura angulosa con silueta de perfil nítida, a menudo en combate con el fénix. Esta composición dragón-fénix procede de la tradición china y migró a través de Asia Central hasta los países de anudado.
Junto al dragón aparecen otros animales míticos como protección. El fénix simboliza el renacimiento, el león la protección regia, el pavo real la inmortalidad. En la tradición sufí persa también es frecuente el motivo del ave Simurgh, que reúne conocimiento místico y protección.
#Simbología numérica y caligráfica
Determinados números tienen efecto apotropaico en la tradición islámica y preislámica. El cinco ('chamsa', cinco pilares, cinco dedos) y el siete (siete cielos, siete tierras) son los más importantes.
En la alfombra estos números no aparecen de forma directa, sino como disposición geométrica. Estrellas de cinco puntas, figuras centrales en cinco partes, cenefas con cinco o siete repeticiones son aplicaciones frecuentes.
Las fórmulas caligráficas de protección son más raras, porque resultan difíciles de integrar en el proceso puramente figurativo del anudado. Allí donde aparecen, por ejemplo en algunas piezas tribales caucásicas o en finas sedas Hereke, suelen ser breves versículos coránicos o la fórmula islámica Bismillah (en el nombre de Dios), anudada en un pequeño cartucho.
Para el comprador moderno estos símbolos protectores rara vez son motivo directo de compra, pero sostienen la profundidad de la pieza. Una alfombra con escorpiones, mano de Fátima o dragones tiene capas culturales que una pieza puramente decorativa no posee.