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Limpiar una alfombra de lana

La lana es la fibra natural más robusta para alfombras. Soporta décadas de uso, siempre que se la trate correctamente. Una limpieza errónea convierte una pieza de 80 años en una carga de 20. Esta página muestra lo que la lana realmente necesita y lo que solo sigue los mitos que circulan por internet.

#Qué hace especial a la lana

La lana es una fibra proteínica con estructura escamosa y una película natural de grasa, la lanolina. La lanolina vuelve la fibra repelente al agua, antiestática y resistente a la suciedad. Una lana virgen recién esquilada en alta montaña rechaza un líquido derramado durante varios minutos antes de que penetre. Esa capa protectora es precisamente la que arrastran los limpiadores agresivos.

La estructura escamosa también explica el comportamiento característico de la lana: con calor y movimiento, las escamas se enganchan y la fibra se afieltra. Una alfombra de lana afieltrada no puede devolverse a su estado original.

Quien entiende esto ya tiene la mitad de las reglas de cuidado: nada de pérdida de lanolina, nada de afieltrado.

#Cuidado regular: aspiración

Aspirar es la rutina de cuidado más importante. Una o dos veces por semana basta para un salón corriente. Use una boquilla plana, sin cepillo rotatorio. Los cepillos rotatorios extraen fibras de lana del nudo y aceleran de forma visible el desgaste.

Aspire siempre en el sentido del pelo. Se reconoce pasando la palma plana sobre la alfombra: en un sentido el pelo se nota liso, en el contrario áspero. El sentido liso es el del pelo.

Gire la alfombra 180 grados cada seis meses. Así se reparten de forma uniforme la luz solar y las líneas de pisada.

Bajo los muebles y en los bordes se puede aspirar con menor frecuencia, pero no nunca. Las polillas ponen sus huevos preferentemente en zonas oscuras y tranquilas.

#Manchas: limpieza en seco, no lavado

En una alfombra de lana rige una norma: el menor uso de agua posible. Las manchas frescas se retiran con toques de un paño seco, no se aclaran. Solo cuando los toques en seco ya no absorben nada se recurre al paño húmedo, y aun así con agua fría y una única gota de detergente para lana.

Las manchas secas se tratan con una pasta de almidón de maíz o bicarbonato de sodio. Espolvoree, deje actuar 30 minutos, cepille en el sentido del pelo con un cepillo blando y aspire. El polvo extrae los restos de la fibra sin empaparla.

Para zonas tenaces existen limpiadores especializados de espuma seca para lana, que se aplican con esponja, se trabajan brevemente y se aspiran tras el secado. Son más caros que los limpiadores multiusos, pero constituyen la única opción segura junto al agua.

#Los mitos más comunes de los remedios caseros

Mito 1: lavar con champú. Falso. El champú contiene tensioactivos que extraen la lanolina de la fibra. Un único uso quizá no deje daño visible, una aplicación regular vuelve la lana seca y quebradiza de forma permanente.

Mito 2: limpiar con nieve. En parte cierto. La nieve seca y limpia retira polvo del pelo si se enrolla brevemente la alfombra, se coloca en la nieve y luego se sacude. El procedimiento funciona, pero solo es apto para piezas robustas y resulta poco práctico en muchas zonas residenciales.

Mito 3: avivar los colores con jugo de chucrut. Ineficaz y contraproducente. El olor permanece, la profundidad de color no cambia de forma medible.

Mito 4: espumar con lavavajillas y agua templada. Daño grave. Los tensioactivos disuelven la lanolina, el agua templada favorece el afieltrado y los restos de lavavajillas atraen suciedad, de modo que poco después la alfombra luce peor que antes.

#Lavado profesional cada tres a cinco años

Una alfombra de lana necesita cada tres a cinco años un lavado profesional con agua corriente. No es opcional, sino la condición para alcanzar una vida útil más allá de los 50 años.

Un lavado de alfombras en Hamburgo dura de 5 a 14 días. La pieza se limpia plana en un baño de agua con productos especializados de pH neutro, después se seca en plano y se cepilla. Coste de 80 a 200 euros para una pieza mediana.

Evite por todos los medios la extracción con agua caliente mediante equipos industriales, frecuentes en muchas limpiezas comerciales. Esos procedimientos están pensados para moqueta, no para alfombras de lana anudadas a mano. Pueden aflojar nudos y hacer correr los colores.

Pregunte de forma concreta por la experiencia con alfombras orientales, por productos de pH neutro y por el secado en plano. Quien no confirme con claridad esos tres puntos no es el proveedor adecuado.

#Cuándo atender la alfombra en el lugar

Tres situaciones requieren ayuda profesional directamente en casa. Primera: alfombras muy sucias en hogares con mascotas. Aquí el lavado normal a menudo no basta, porque la orina ha penetrado en el tejido portador y permanece allí. Se requiere una neutralización de olores especializada antes del lavado.

Segunda: plaga de polillas. Zonas calvas visibles o un polvillo fino junto a la alfombra indican larvas. Haga examinar la pieza in situ y, si procede, tratarla profesionalmente con calor o frío antes de llevarla a la lavandería. De lo contrario los huevos viajan con ella.

Tercera: piezas antiguas con urdimbres quebradizas. Un lavado en mojado puede causar aquí daños adicionales. Un restaurador experimentado evalúa el estado y recomienda bien una limpieza en seco delicada, bien una estabilización especial previa al lavado.

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