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Cómo limpiar una alfombra

Limpiar bien una alfombra no es cuestión de mucha agua ni de fregar con fuerza. Es cuestión de conocer la fibra y elegir el método adecuado. La lana exige algo distinto al polipropileno, la seda algo distinto al algodón. Esta guía recorre las rutinas que mantienen una alfombra durante décadas y los pocos pasos que la dañan.

#Cuándo limpiar: intervalos según la fibra

Aspirar es la rutina de limpieza más frecuente. Una o dos veces por semana basta para un salón típico. Lo que va más allá depende de la fibra.

Las alfombras de lana necesitan cada tres a cinco años un lavado profesional con agua corriente. Sin esa cita de limpieza en profundidad, la lanolina se va apelmazando con el polvo doméstico y el pelo pierde su capacidad de repeler la suciedad.

Las alfombras de seda no se lavan en mojado. Se refrescan en seco por un especialista cada uno o dos años. El agua deja cercos imborrables.

Las alfombras de algodón y los kilims de tejido plano admiten lavados más frecuentes. Las piezas pequeñas incluso aceptan la lavadora.

El yute y el sisal no toleran el agua. Se cuidan en seco. Una limpieza en seco profesional cada dos años es suficiente.

El polipropileno y las demás alfombras sintéticas son las más robustas. Aceptan agua, jabón suave e incluso un fregado húmedo regular. Un lavado a fondo cada uno o dos años las mantiene frescas.

#Herramientas: lo que realmente se necesita

No se necesita equipamiento especial. Cuatro herramientas cubren el 90 por ciento de los pasos.

Un aspirador con boquilla plana, sin cepillo rotatorio. Los cepillos rotatorios extraen fibras de lana del nudo y aceleran el desgaste. Sobre polipropileno o sintéticos se admiten, aunque tampoco son imprescindibles.

Un cepillo blando o una escobilla suave para levantar el pelo tras aspirar y para la limpieza en seco con almidón o bicarbonato.

Paños blancos absorbentes, idealmente de algodón o microfibra sin teñir. Nunca paños de colores: el tinte del paño puede transferirse a la alfombra.

Detergente suave para lana o jabón en pasta sin colorantes. Una gota por litro de agua es suficiente. Nunca detergentes universales, nunca lavavajillas con lejía o cítricos, nunca limpiacristales.

Opcional: bicarbonato o almidón de maíz para el tratamiento seco de manchas, vinagre blanco diluido para alfombras de lana (una cucharada por medio litro de agua), sal como medida inmediata frente al vino.

#Método seco: para lana, seda, yute y sisal

La limpieza en seco es la opción más respetuosa y vale para cualquier fibra delicada.

Paso 1: aspire la alfombra a fondo en el sentido del pelo. Reconozca la dirección pasando la palma plana sobre el tejido: donde se nota liso es el sentido del pelo.

Paso 2: aplique el limpiador en seco. Sobre lana, almidón de maíz o bicarbonato repartido por igual, unas dos cucharadas por metro cuadrado. Sobre seda, solo un velo fino de almidón. Sobre yute y sisal, virutas gruesas mezcladas con unas gotas de alcohol de limpieza: un método tradicional procedente de la Speicherstadt de Hamburgo.

Paso 3: incorpórelo con cepillo blando, en sentido contrario al pelo, para que el polvo llegue hasta la base de los nudos.

Paso 4: deje actuar de 30 a 60 minutos. El polvo extrae grasa, escamas de piel y partículas finas de la fibra.

Paso 5: aspire a fondo en varias direcciones. Una sola bolsa no alcanza para un salón. Tenga dos o tres preparadas.

El resultado es una imagen claramente refrescada, sin que el agua haya tocado la fibra.

#Método húmedo: para sintéticos y lana lavable

Cuando la fibra tolera el agua, el método húmedo es más a fondo. Encajan cuatro materiales: polipropileno, poliéster, alfombras modernas de lana con autorización expresa de lavado a máquina y kilims de algodón.

Paso 1: aspire como se describió. La suciedad suelta debe desaparecer antes de añadir agua.

Paso 2: prepare una solución de agua templada (no más de 30 grados con lana, hasta 40 con polipropileno) y una gota de detergente suave para lana por litro.

Paso 3: humedezca un paño suave o una esponja, escúrralos bien y pase por la alfombra en el sentido del pelo. Nunca empape. La fibra debe quedar húmeda, no chorreante.

Paso 4: repase con un segundo paño y agua limpia para retirar restos de jabón. Los restos atraen suciedad después.

Paso 5: secado. Con polipropileno suele bastar un secador en frío o el secado al aire. Con lana, solamente en horizontal al aire libre, nunca colgada, nunca al sol, nunca cerca de una fuente de calor. Una lana empapada tarda dos o tres días en secar.

Las alfombras sintéticas muy pequeñas con autorización expresa de lavadora admiten un programa delicado a 30 grados en el ciclo de lana, sin centrifugado, y se tienden a continuación en plano.

#Cuidado por fibra en detalle

Lana: la lanolina protege la fibra. Por eso, ni detergente universal ni champú. Aspirar con boquilla plana, tratar las manchas dando toques con agua fría, lavado en profundidad cada tres a cinco años con un profesional y un producto de pH neutro.

Seda: nada de agua, nada de experimentos caseros con las manchas. Se aspira solo con la potencia más baja y boquilla suave. El cuidado profundo lo realizan exclusivamente limpiadores especializados que dominan los métodos en seco.

Algodón: en calidad moderna, robusto. Lavado a máquina en piezas pequeñas con programa delicado. Las piezas grandes a mano o de forma profesional. Las alfombras antiguas de algodón con urdimbres quebradizas deben revisarse por un especialista antes de cualquier tratamiento.

Yute y sisal: nada de agua. Aspirar, cepillado seco en el sentido del pelo, limpieza profesional en seco. En estancias húmedas puede aparecer moho, así que evite colocarlos en el baño o en un sótano húmedo.

Polipropileno: el más manejable. Tolera agua, jabón suave e incluso champú. Lo que no tolera es el calor. Los secadores de aire caliente, los limpiadores a vapor por encima de 60 grados o las planchas funden la fibra. Más detalles en la página [Alfombra de polipropileno](/materiales/polipropileno).

#Manchas: visión rápida y guías en profundidad

Para cualquier mancha vale la misma regla: actuar rápido importa más que el producto perfecto. Dé toques, no frote. De fuera hacia dentro, con una zona limpia del paño cada vez. Agua fría primero, nunca caliente. Productos especializados solo si el agua limpia no es suficiente.

Para las manchas domésticas habituales tenemos artículos en profundidad:

Café: dé toques rápido, agua fría y neutralización de los taninos con vinagre sobre lana. Detalles en [Eliminar manchas de café de la alfombra](/cuidado/eliminar-manchas-cafe-alfombra).

Vino tinto: inmediato con agua mineral o sal, manchas tenaces con pasta de bicarbonato. Detalles en [Eliminar manchas de vino tinto de la alfombra](/cuidado/eliminar-manchas-vino-tinto-alfombra).

Sangre: exclusivamente con agua fría. El calor la fija de forma permanente. Detalles en [Eliminar sangre de la alfombra](/cuidado/eliminar-sangre-alfombra).

Manchas de origen desconocido: primero retire lo seco, después dé toques con agua fría y una gota de detergente para lana. Si tras dos pasadas no se aprecia mejora, deje el experimento y avise a un limpiador.

#Cuándo hace falta un profesional

Cuatro situaciones no son tarea de bricolaje.

Tamaño: una alfombra de más de 200 por 300 centímetros ya no se lava bien en casa. El agua no llega hasta el tejido portador, los restos quedan dentro y atraen suciedad. Aquí el lavado húmedo profesional en un tren de lavado de alfombras es el procedimiento adecuado.

Fibra: todo lo de seda, todas las antigüedades, todas las piezas con urdimbres quebradizas, todas las alfombras con tintes naturales. Los remedios caseros arriesgan más daño del que reparan. Un lavado profesional de pH neutro cuesta de 80 a 200 euros para una pieza mediana y protege fibra y color.

Valor: una alfombra anudada a mano procedente de Persia, Anatolia o Nepal con un valor de reposición superior a 1.500 euros pertenece al cuidado profesional. Invertir en un lavado adecuado cada tres a cinco años es una fracción del coste de una restauración.

Contaminación: orina animal profunda en el tejido portador, moho, parásitos como giardias o polillas. Aquí hacen falta agentes y procedimientos especializados que un hogar no reproduce. También los daños por incendio y los daños por agua exigen mano experta.

Pregunte de forma concreta a cualquier proveedor por la experiencia con alfombras orientales, por el uso de productos de pH neutro y por el secado en plano. Quien no confirma con claridad esos tres puntos no es el proveedor adecuado.

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